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viernes, 10 de febrero de 2023
sábado, 24 de marzo de 2012
DESPIERTA PROFETA
La escribí hace pocos minutos, como por "inspiración divina", convencido de la necesidad de que surjan nuevos profetas y los que ya han hecho lo suyo no cesen en su misión y despierten con fuerzas renovadas:
¡Despierta profeta, ponte en marcha,
que tu voz aún no llega
a todos los rincones del alma!
Nuestra tierra latinoamericana
hoy urge nuevos profetas
que asuman el compromiso
de encender otra vez la brasa.
Los que hace años cantaban
reclamando siempre justicia
hoy son voces del pasado
que sólo se oyen en misa.
Por eso te llamo profeta
con una fuerza renovada
a continuar en la lucha
por esta gente callada;
que si no hay uno que grite
no habrá quien hoy conozca
el anuncio de esperanza,
de la Palabra encarnada.
¡Despierta profeta, ponte en marcha,
que tu voz aún no llega
a todos los rincones del alma!
Nuestro pueblo sigue sufriendo
a causa de injusta hambre
por escasez de recursos
que otros han derrochado;
hay lugares donde los niños
olvidaron rondas y juegos
tomaron armas o arados
y un futuro triste obligado.
Los olvidados ya no cantan
porque perdieron la gana
porque en su vida no hay luz
la miseria les apagó su llama;
en tinieblas se debaten
los que procuran sustento
algunos acuden al delito
otros se acuestan sin nada.
Por eso te llamo profeta
con una fuerza renovada
a continuar en la lucha
por esta gente callada;
que si no hay uno que grite
no habrá quien hoy conozca
el anuncio de esperanza,
de la Palabra encarnada,
la invitación al banquete
el llamado a nacer de nuevo
donde los pobres son herederos
de toda bienaventuranza.
¡Despierta profeta, ponte en marcha,
que tu voz aún no llega
a todos los rincones del alma!
Nelson Fernando Celis Ángel
Marzo 24 de 2012
martes, 22 de marzo de 2011
ETÉREO
Si supieras cuánto en mí hay que no logro transmitir,
cuántas palabras que se anegan en mi pecho:
desahogos que en mi mundo ficticio no podría concebir.
Cierro los ojos en la noche pero mi mente despierta está
para evocar con nostalgia nuestros días de libertad:
las caricias espontáneas, las miradas, las sonrisas
y el abrazo que deseado cuando llega me hace suspirar...
Recuerdo el bosque que juntos en la noche atravesamos
tomados por tan sólo un instante de nuestras manos
como si la luna pudiera contar al mundo nuestro secreto,
como si los patos del estanque no se hubieran congraciado
de ver en nuestros ojos el brillo de un amor posible y duradero.
Sigue en mí pecho presente la marca de un hambriento beso
que me devora inclemente con un ardor que renovar espero;
¡ay! si supieras cómo lloro cuando pienso en todo lo vivido
y abriendo los ojos me descubro como un pájaro prisionero
que no logra librarse de sus cadenas para volar a tu encuentro.
Tengo en una mano el futuro de lo que construí por años
en la otra el calor de la tuya que aún no llega a pertenecerme:
es frágil el hilo que me sostiene mientras me acerco a mi destino
quisiera como cuando estuve entre tus brazos cerrar los ojos
y creer que la vida es como esa efímera y gloriosa sensación
de poseer plenamente el corazón que junto al mío siente y palpita
sin esperar jamás abrirlos hasta inundado de amor desvanecerme.
Marzo 22 de 2011
cuántas palabras que se anegan en mi pecho:
desahogos que en mi mundo ficticio no podría concebir.
Cierro los ojos en la noche pero mi mente despierta está
para evocar con nostalgia nuestros días de libertad:
las caricias espontáneas, las miradas, las sonrisas
y el abrazo que deseado cuando llega me hace suspirar...
Recuerdo el bosque que juntos en la noche atravesamos
tomados por tan sólo un instante de nuestras manos
como si la luna pudiera contar al mundo nuestro secreto,
como si los patos del estanque no se hubieran congraciado
de ver en nuestros ojos el brillo de un amor posible y duradero.
Sigue en mí pecho presente la marca de un hambriento beso
que me devora inclemente con un ardor que renovar espero;
¡ay! si supieras cómo lloro cuando pienso en todo lo vivido
y abriendo los ojos me descubro como un pájaro prisionero
que no logra librarse de sus cadenas para volar a tu encuentro.
Tengo en una mano el futuro de lo que construí por años
en la otra el calor de la tuya que aún no llega a pertenecerme:
es frágil el hilo que me sostiene mientras me acerco a mi destino
quisiera como cuando estuve entre tus brazos cerrar los ojos
y creer que la vida es como esa efímera y gloriosa sensación
de poseer plenamente el corazón que junto al mío siente y palpita
sin esperar jamás abrirlos hasta inundado de amor desvanecerme.
Marzo 22 de 2011
sábado, 7 de agosto de 2010
Nelson Celis
Página en facebook:
http://www.facebook.com/profile.php?id=667368042#!/pages/Nelson-Fernando-Celis-Angel/121875011190407?v=wall
http://www.facebook.com/profile.php?id=667368042#!/pages/Nelson-Fernando-Celis-Angel/121875011190407?v=wall
martes, 26 de enero de 2010
Nelson Celis Coordinador Regional (Cuba, Colombia, R. Dominicana, Venezuela, Puerto Rico) de Pastoral Juvenil del CLAI
(...) Haciendo un repaso de los últimos cambios podríamos decir que el 16 de noviembre en Bogotá, se realizó la reunión juvenil de la región Caribe y Gran Colombia siendo electo como coordinador regional el Lic. Nelson Celis (luterano), profesor de filosofía y teología en educación media y universitaria, con amplia trayectoria de trabajo ecuménico a nivel juvenil en especial con la Conferencia Episcopal de su país. Y como sub coordinador de la región a Pedro Radney de la Iglesia Evangélica de República Dominicana. (...)
¿Deseáis leer este artículo completo?
Hacedlo en http://www.alcnoticias.org/interior.php?codigo_lang=15675_687
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lunes, 24 de agosto de 2009
PARA RECORDAR...
Revisando viejos archivos encontré este mensaje que circulé via mail hace algunos años; muy poco le cambiaría hoy:
Bogotá, Colombia, febrero 20 de 2006
Hola:
Espero que te encuentres bien, feliz y gozando de la realización de tus sueños.
Habrás notado que pocas veces te escribo, como no sea para transmitirte algo realmente importante. Sabes que no soy amigo de los Foward (reenvíos), ni de enviar chistes o cuentos de mal gusto o mensajes inoficiosos. Siempre te tengo presente y oro constantemente por ti, porque en realidad ERES IMPORTANTE PARA MÍ.
Hoy he querido llegar a tu buzón con éste mensaje, abusando quizá del poco tiempo del que dispones para consultar tu correo, pues soy consciente que ante la problemática de nuestro pueblo no puedo callar; sólo te pido un poco de comprensión y paciencia.
Estamos viviendo un momento en la historia de nuestro país, en el que el adormecimiento y la apatía son característica de un pueblo que se condena a sí mismo a la más profunda desolación. No hay quien clame justicia por los niños maltratados y brutalmente asesinados; cada vez se procura menos el servicio al prójimo y se busca más el beneficio pecuniario propio; respaldadas en falsos estandartes nacionalistas y de “legítima defensa nacional” se cometen violaciones a los Derechos Humanos. Nuestra democracia, es una falacia vestida de harapos procedentes de un totalitarismo que, hiede a desapariciones forzadas, a forajidos ocultos tras un camuflado, a masacres “por error”, a glifosato y a silenciamiento de inocentes que intentaron ser voz, ser grito, ser denuncia.
Ya no tengo miedo, pues por los jóvenes a quienes transmito mis conocimientos, por mi familia, por mi esposa y por mis posibles futuros hijos, a mis 27 años, he decidido no callar más y continuar una sentida campaña, desde mis reflexiones, para procurar una paz en la que todavía creo y defender una tierra, una cultura, muchos sueños e ilusiones que nos pertenecen porque los merecemos, y que algunos tratan de usurparnos.
Las advertencias para que calle, son el motor que me ha impulsado, pues para mí la muerte es un dulce bocado de la gloria que espera a quienes nunca dejaron de luchar por aquello en lo que creyeron, por sus sueños...
Esto no es un mensaje con aliento demagógico, es una obligación como humano, como docente, como creyente, como colombiano.
No debemos rendirnos ni caer en la desesperanza, tú y yo podemos hacer que la paz no sea una causa perdida. Estoy seguro que sabes cómo hacerlo.
De nuevo perdona mi desahogo. Porque te conozco, sé que puedes comprender a un hombre que no quiere dejarse vencer por la realidad, a un filósofo que tras mucho tiempo, ha comprendido por fin cuál es su misión y destino.
Gracias.
Bogotá, Colombia, febrero 20 de 2006
Hola:
Espero que te encuentres bien, feliz y gozando de la realización de tus sueños.
Habrás notado que pocas veces te escribo, como no sea para transmitirte algo realmente importante. Sabes que no soy amigo de los Foward (reenvíos), ni de enviar chistes o cuentos de mal gusto o mensajes inoficiosos. Siempre te tengo presente y oro constantemente por ti, porque en realidad ERES IMPORTANTE PARA MÍ.
Hoy he querido llegar a tu buzón con éste mensaje, abusando quizá del poco tiempo del que dispones para consultar tu correo, pues soy consciente que ante la problemática de nuestro pueblo no puedo callar; sólo te pido un poco de comprensión y paciencia.
Estamos viviendo un momento en la historia de nuestro país, en el que el adormecimiento y la apatía son característica de un pueblo que se condena a sí mismo a la más profunda desolación. No hay quien clame justicia por los niños maltratados y brutalmente asesinados; cada vez se procura menos el servicio al prójimo y se busca más el beneficio pecuniario propio; respaldadas en falsos estandartes nacionalistas y de “legítima defensa nacional” se cometen violaciones a los Derechos Humanos. Nuestra democracia, es una falacia vestida de harapos procedentes de un totalitarismo que, hiede a desapariciones forzadas, a forajidos ocultos tras un camuflado, a masacres “por error”, a glifosato y a silenciamiento de inocentes que intentaron ser voz, ser grito, ser denuncia.
Ya no tengo miedo, pues por los jóvenes a quienes transmito mis conocimientos, por mi familia, por mi esposa y por mis posibles futuros hijos, a mis 27 años, he decidido no callar más y continuar una sentida campaña, desde mis reflexiones, para procurar una paz en la que todavía creo y defender una tierra, una cultura, muchos sueños e ilusiones que nos pertenecen porque los merecemos, y que algunos tratan de usurparnos.
Las advertencias para que calle, son el motor que me ha impulsado, pues para mí la muerte es un dulce bocado de la gloria que espera a quienes nunca dejaron de luchar por aquello en lo que creyeron, por sus sueños...
Esto no es un mensaje con aliento demagógico, es una obligación como humano, como docente, como creyente, como colombiano.
No debemos rendirnos ni caer en la desesperanza, tú y yo podemos hacer que la paz no sea una causa perdida. Estoy seguro que sabes cómo hacerlo.
De nuevo perdona mi desahogo. Porque te conozco, sé que puedes comprender a un hombre que no quiere dejarse vencer por la realidad, a un filósofo que tras mucho tiempo, ha comprendido por fin cuál es su misión y destino.
Gracias.
viernes, 19 de septiembre de 2008
ECUMENISMO EN COLOMBIA
Colombia es un país de contradicciones históricas, de reflexiones inconclusas, de una eterna lucha por superar problemas que se hubieran podido evitar con un poco de previsión; así mismo es una “tierra” de pluralidades convivientes, policroma en sus expresiones culturales, oportunista en sus opciones políticas, híbrida en su sentir religioso. Lugar para grandes debates sobre temas absurdos, a la vez que territorio de indiferencia social, pero de gran compromiso folclórico y deportivo. En fin, escenario donde se cuecen procesos tan diversos, algunas veces necesarios, otras insólitos.
Es posible que la presentación anterior no encaje en un artículo sobre ecumenismo, o que se considere un desatino a la hora de argumentar aspectos teológicos: finalmente, es sólo un modo de introducir como presupuesto el ambiente vital en el cual se están gestando, en nuestro país, interesantes experiencias de unidad entre cristianos, esto es, actividad ecuménica.
Y es que al hablar de ecumenismo, no se está refiriendo otra cosa, que el interés de los seguidores de Jesucristo, por retomar su unidad originaria, no entendiendo ésta como unificación bajo una misma iglesia, sino como la recuperación del carácter eclesial que nos identifica como “cuerpo de Cristo”, en consideración al bautismo que hemos recibido y a nuestra confesión de fe en Dios uno y trino y el reconocimiento de Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Ciertamente, es difícil pensar en unir lo que desde siglos se ha empeñado en estar separado: las cicatrices no se cierran cuando son viejas; mas no se puede ir en contra del deseo de Jesucristo para su iglesia: “Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17:21).
En nuestro país hay un renovado sentir que alienta a la unidad y que trasluce esperanza para los cristianos y que, no puede provenir de otro lugar que de la misma fuerza del Espíritu Santo. Pareciera que la sabiduría del Señor se está revelando en nosotros y que nuestras mentes y corazones por fin se abrieran al mensaje del Evangelio. Sin embargo, para ir adelante en el quehacer ecuménico es necesario considerar que la unidad entre cristianos sólo es posible si hay 1) unidad en la fe (creemos lo mismo); 2) unidad en la Sagrada Escritura (aceptamos y anunciamos el mismo mensaje); 3) unidad en la vida sacramental (vivimos el mismo bautismo y compartimos el mismo pan); 4) unidad en la oración (oramos juntos y unos por otros); 5) unidad en el testimonio de vida cristiana (nos mueve a obrar el mismo espíritu) y 6) unidad en la fidelidad a Cristo y su Evangelio.
Sólo al considerar como principios esenciales para la unidad, los descritos anteriormente, es posible vislumbrar un mayor entendimiento y conocimiento mutuo, mejor percepción de nuestras diferencias reales, es decir, aquellas que nos llevan a admirar al otro por sus dones particulares y a buscar la cooperación recíproca como hermanos. Sólo así, y orando y celebrando juntos, es como podemos identificarnos de modo auténtico y legítimo, sin resentimiento ni vergüenza, como verdaderos cristianos.
Por Nelson Fernando Celis, Lic. en teología.
Texto publicado en : http://www.ymcacolombia.org/palabrajoven/bog2.htm
jueves, 17 de mayo de 2007
NO-PALABRA
Mientras
mantenga mi propósito – justo –
de no escribir una palabra
y niegue al viento mis suspiros,
la lágrima fría de mi desencanto
se elevará sublime
hasta la densa marea del vasto equilibrio
donde los pensamientos nunca lo fueron:
moriré triunfante a mi propio deseo
hallaré el sustrato de lo siempre negado
seré jamás, seré siempre,
seré nunca, seré ausente
seré palabra no escrita ni dicha
no pensada, no creada
seré no-yo, no seré fui…
Callo.
(NFCA)
mantenga mi propósito – justo –
de no escribir una palabra
y niegue al viento mis suspiros,
la lágrima fría de mi desencanto
se elevará sublime
hasta la densa marea del vasto equilibrio
donde los pensamientos nunca lo fueron:
moriré triunfante a mi propio deseo
hallaré el sustrato de lo siempre negado
seré jamás, seré siempre,
seré nunca, seré ausente
seré palabra no escrita ni dicha
no pensada, no creada
seré no-yo, no seré fui…
Callo.
(NFCA)
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